miércoles, 21 de diciembre de 2011

Muletas

El 11/11/11 mientras practicaba para el que sería mi primer recital de Ballet, sufrí una lesión. Cinco días después me enyesaron.  Fue difícil para mis endebles brazos soportar 54 kilos, apoyados en muletas mientras me balanceaba por la ciudad. Y estuve así durante tres largas semanas, que parecían interminables. No soy una heroína ni mucho menos, ni me considero una gran ballerina. El tiempo que estuve "inmovilizada" tuve la oportunidad de sufrir en carne propia lo que sufren a diario y durante toda su vida millones de personas, a quienes les falta una pierna, por ejemplo, y que sin quejarse van por la vida. Creo que Dios no permite que las personas sufran más de lo que pueden soportar. Mucha gente es muy indiferente y yo, que siendo joven he percibido lo difícil que puede ser vivir así, ya imagino el desdén con que serán tratados los ancianos o la gente  realmente muy pobre. Si bien mi lesión fue causada por falta de concentración y tener la mente en blanco, fue una experiencia sumamente valiosa. Ahora veo a los "discapacitados" con otros ojos, los admiro por su coraje de levantarse cada mañana para enfrentar al mundo. Y siento todas las ganas de ayudar a que estas personas puedan vivir mejor, porque se lo merecen. A veces es necesario para el ser humano pasar por una situación compleja para que surja en él el deseo de ayudar a sus semejantes.



2 comentarios:

  1. No es fácil enfrentarse a este mundo y menos cuando se tiene alguna "discapacidad". Son esos los grandes héroes anónimos.

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