jueves, 29 de diciembre de 2011

Los tres pinos


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Érase una vez, en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos y soñando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes. El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo: "Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré el baúl de los tesoros más grandes del mundo".
El segundo arbolito miró un pequeño arroyo realizando sus caminos hacia el océano y dijo: "Yo quiero viajar a través de las aguas temibles y llevar reyes poderosos sobre mí. Yo seré el barco más importante del mundo".
El tercer arbolito miró hacia el valle que estaba abajo de la montaña y vio a hombres y mujeres trabajando en el pueblo: "Yo no quiero irme de la cima de la montaña nunca. Yo quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se pare a mirarme, levanten su mirada al cielo y piensen en Dios. Yo seré el árbol más alto del mundo".

Los años pasaron. Llovió, brilló el sol y los pequeños árboles crecieron. Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña, el primer leñador miró al primer árbol y dijo: "Qué árbol tan hermoso es este", y con la arremetida de su árbol brillante el primer árbol cayó. "Ahora me deberán convertir en un baúl hermoso, deberé contener tesoros maravillosos" dijo el primer árbol.
El segundo leñador miró al segundo árbol y dijo: "Ese árbol es muy fuerte, es perfecto para mí". Y con la arremetida de su hacha brillante, el segundo árbol cayó. "Ahora podré navegar aguas temibles", pensó el segundo árbol. "Deberé ser un barco importante para reyes temidos y poderosos".
El tercer árbol sintió su corazón sufrir cuando el último leñador lo miró. El árbol se paró derecho y alto, apuntando ferozmente al cielo. Pero el leñador ni si quiera miró hacia arriba, y dijo: "Cualquier árbol es bueno para mí". Y con la arremetida de su hacha brillante el tercer árbol cayó.

El primer árbol se emocionó cuando el leñador lo llevó a una carpintería. Pero el carpintero lo convirtió en una caja para alimento de animales de granja. Aquel árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni llenado de tesoros sino que fue cubierto con polvo de cortadora y llenado con alimento para animales de granja hambrientos.
El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero, pero ningún barco imponente fue construido ese día. En lugar de eso, aquel árbol fuerte fue cortado y convertido en un simple bote de pesca; era demasiado chico y débil para navegar en el océano, ni si quiera en un río y fue llevado a un pequeño lago.
El tercer árbol estaba confundido cuando el leñador lo cortó para hacer tablas fuertes y lo abandonó en un almacén de madera. "Qué estará pasando?" fue lo que se preguntó el árbol "yo todo lo que quería era quedarme en la cumbre de la montaña y apuntar a Dios..."

Muchísimos días y noches pasaron. A los tres árboles ya casi se les había olvidado sus sueños. pero una noche, la luz de una estrella dorada alumbró al primer árbol cuando una joven mujer puso a su hijo recién nacido en la caja de alimento. "Yo quisiera haberle podido hacer una cuna al bebé", le dijo su esposo a la mujer, la madre le apretó la mano a su esposo y sonrió mientras la luz de la estrella alumbraba la madera suave y fuerte de la cuna. Y la mujer dijo: "Este pesebre es hermoso". Y de repente, el primer árbol supo que contenía el tesoro más grande del mundo.

Una tarde, un viajero cansado y sus amigos se subieron al viejo bote de pesca. El viajero se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente hacia dentro del lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta llegó al lago, el pequeño árbol se llenó de temor; sabía que no tenía la fuerza para llevar a todos esos pasajeros a la orilla a salvo con ese viento y lluvia. El hombre cansado se levantó, se paró y alzando su mano dijo "Calma". La tormenta se detuvo tan rápido como comenzó. Y, de repente el segundo árbol supo que llevaba navegando al rey del cielo y  de la tierra.

Un viernes en la mañana, el tercer árbol se extrañó cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado. Se asustó al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enojadas. Se llenó de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre en su madera. Se sintió feo, áspero y cruel. Pero el domingo en la mañana, cuando el sol brilló y la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el tercer árbol  supo que el amor de Dios había cambiado todo. Esto hizo que el árbol se sintiera fuerte, y cada vez que la gente pensara en el tercer árbol, ellos pensarían en Dios. Eso era mucho mejor que ser el árbol más alto del mundo.

La próxima vez que te sientas deprimido porque no sucedió lo que tu querías, solo siéntete firme, y sé optimista porque Dios está pensando en algo mejor para darte.

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lunes, 26 de diciembre de 2011

El Círculo del Amor

Tomado de "El Zahir", de Paulo Coehlo:

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Una mañana, un campesino llamó con fuerza a la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le tendió un magnífico racimo de uvas.
-Querido hermano portero, éstas son las más bellas uvas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí a ofrecerlas.
-Gracias! Voy a llevárselas inmediatamente al Abad, que se pondrá contento con esta ofrenda.
-No! Las he traído para ti.
-Para mí? Yo no merezco tan bello regalo de la naturaleza.
-Siempre que he llamado a la puerta, has abierto tú. Cuando necesité ayuda porque la cosecha había sido destruida por la sequía, tú me dabas un trozo de pan y un vaso de vino todos los días. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios.

El hermano portero puso el racimo enfrente de él y se pasó la mañana admirándolo: era realmente hermoso. Por ello, decidió entregarle el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.
El Abad se puso muy contento con las uvas, pero recordó que había en el convento un hermano que estaba enfermo, y pensó: "Voy a darle el racimo. Quién sabe, puede traerle alguna alegría a su vida." 

Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en el cuarto del hermano enfermo, porque este reflexionó: "El hermano cocinero ha cuidado de mí, me ha alimentado con lo mejor que hay. Estoy seguro de que esto lo hará muy feliz." Cuando el hermano cocinero apareció a la hora de comer para llevarle su comida, él le dio las uvas.
"Son para ti. Como siempre estás en contacto con los productos de la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios".

El hermano cocinero se quedó deslumbrado con la belleza del racimo e hizo que su ayudante se fijase en la perfección de las uvas. Eran tan perfectas que nadie las iba a apreciar mejor que el hermano sacristán, responsable de la custodia del Santísimo Sacramento y que muchos, en el monasterio, veían como un hombre santo.

El hermano sacristán, a su vez, le regaló las uvas al novicio más joven, de modo que este pudiese entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación. Cuando el novicio lo recibió, su corazón se llenó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan bonito. Al mismo tiempo, se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había permitido estar ese día en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros. Así, poco antes de caer la noche, le llevó el racimo de uvas al hermano portero.
-Come y que te aproveche. Pasas la mayor parte del tiempo aquí solo, y estas uvas te harán mucho bien.
El hermano portero entendió que aquel regalo estaba realmente destinado a él, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz. De esta manera, el círculo se cerró; un círculo de felicidad y alegría, que siempre se extiende en torno al que está en contacto con la energía del amor.
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Ítaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, 
si tu alma no los conjura ante tí.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido; 
mas no tiene otra cosa que ofrecerte

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significa Ítaca.

(KONSTANTINOS KAVAFIS)


Ítaca... Cuál será MI Ítaca? Aún no lo sé, aunque de seguro Dios me lo irá revelando con el tiempo. Siempre es bueno tener algunas metas trazadas, pero uno siempre puede cambiar de idea a medida que se va desarrollando como persona. 

A lo largo de mi vida he cambiado muchas veces de opinión, respecto a lo que sería mi carrera. Y es que no soportaría el simple hecho de amasar una fortuna. Quiero ayudar a la gente de manera algo directa, porque solo así mi vida tendría sentido: sirviendo a quienes realmente lo necesitan. 

Espero poder viajar, y mucho. Quiero aprender de personas lejanas y diferentes. Quiero aprender idiomas. Quiero tomar fotografías. Quiero hacer documentales. Quiero pasear por el mundo. 

sábado, 24 de diciembre de 2011

La Tregua de Navidad



24 de diciembre, 1914. Primera Guerra Mundial. En las trincheras de "la tierra de nadie" -Flandes- están por un lado soldados alemanes, y por el otro, soldados franceses e ingleses -o mejor dicho, escoceses. El Káiser había ordenado que sus soldados combatientes reciban raciones extra de pan, salchichas y también alcohol y árboles de navidad, que lucían iluminados en el frente alemán mientras sus soldados entonaban villancicos.

"Levantamos un pizarrón con 'Feliz Navidad' escrito. El enemigo también levantó uno igual. Dos de nuestros hombres arrojaron su equipo al suelo y saltaron para afuera de su parapeto con las manos sobre sus cabezas al mismo tiempo que dos de los alemanes hacían lo mismo; los dos nuestros caminaron para encontrarse con ellos. Se dieron las manos y entonces todos nosotros salimos de las trincheras y así también hicieron los alemanes."



Los soldados aliados decidieron acercarse a los alemanes, entonando "Noche de Paz". En respuesta, los alemanes agitaron banderas blancas y decidieron salir de sus trincheras. Compartieron los poco que tenían: licor, tabaco, chocolate. Y lo más importante es que se acompañaron en la soledad de estar lejos de sus hogares. Se mostraron entre sí fotografías de sus familias. Se celebró una misa y rezaron juntos el Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me falta. El día de Navidad tanto alemanes como aliados pudieron recuperar los cuerpos de sus compatriotas caídos en los frentes enemigos para darles sepultura. La unión entre los ambos bandos duró inclusive hasta después de Año Nuevo. 

"Todo ocurrió espontáneamente, en forma muy misteriosa. Un espíritu más fuerte que el de la guerra prevaleció aquella noche"

"Fabricaron algo parecido a una pelota y comenzamos a jugar, aunque la verdad es que no se puede hablar de partido porque de cada lado había por lo menos cincuenta soldados y nadie se encargó de contar los goles...". 

"Sabíamos perfectamente que aquella situación era irreal, ya que estábamos pasando las fiestas ¡con las mismas personas a las que íbamos a intentar matar al día siguiente!"

“Si la tregua se hubiera prolongado otra semana, habría sido muy difícil reiniciar la guerra”. Lástima que los altos mandos lo impidieran...

Personas que superaron el terror de estar frente a un enemigo monstruoso y atroz. Seres humanos que, a pesar de estar matándose unos a otros, hicieron un alto al fuego para darse un abrazo. Gente valiente y  sin igual, unida por una celebración maravillosa. Hombres de los que deberíamos aprender.


PD: Imperdible la cinta francesa de 2005 "Joyeux Noel" ("Feliz Navidad") sobre este increíble hecho histórico.

viernes, 23 de diciembre de 2011

"El Sueño del Celta"

Cuando estaba en uno de mis últimos años de secundaria, recuerdo claramente una fotografía que aparecía en el libro de Historia en alusión al boom del caucho. Al pie de imagen no se mencionaba el nombre de quien protagonizaba la foto, y en clase ni si quiera aludimos al tema. 


No lo supe en ese momento, pero quien aparecía en la fotografía era Roger Casement: "un diplomático británico que militó activamente en la causa del nacionalismo irlandés.Es famoso por su actividad contra los abusos del sistema colonial en el Congo y en el Perú, así como por sus negociaciones con Alemania inmediatamente antes del Levantamiento de Pascua en Irlanda. Descubierto y detenido por las autoridades británicas en 1916, fue acusado de traición y condenado a la pena capital. Roger Casement ha inspirado el libro El sueño del celta, del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa." Me alegra saber que su nombre figura en Wikipedia. 

En mi segundo año en la universidad apenas mencionamos el tema de los "barones del caucho" y nunca lo profundizamos. Pero, qué sucede con la educación? Es realmente una catástrofe que se pase por alto el estudio de acontecimientos históricos de esta envergadura. Es que a caso se pretende que se olvide el flagelo que sufrieron miles de peruanos? Quiere dejarse en el olvido la ineficiencia de nuestro Estado, que permitió múltiples vejaciones hacia los habitantes de las tribus de la selva con tal de mantener las fronteras al margen de invasores brasileños y colombianos? Si se estudian los horrores de las guerras, por qué no se estudian los horrores del colonialismo y la esclavitud como es debido? Esto es parte de la historia, historia que no debemos olvidar y por desgracia no podemos cambiar.

Una síntesis sobre este paraje oscuro de nuestra historia: http://clioperu.blogspot.com/2010/10/sir-roger-casement-y-el-genocidio.html

Sin lugar a dudas, Vargas Llosa merecía ganar el Nobel de Literatura. Y es que este escritor  a través de su novela histórica, volvió a poner sobre el tapete las barbaridades cometidas contra los indígenas en la Amazonía peruana por parte de los caucheros durante el siglo XIX y los inicios de la República en el Perú. Fue una bendición que ese libro llegara a mis manos (como regalo de cumpleaños), pues de no haberlo leído nunca hubiera conocido las atrocidades que ocurrieron contra tantos seres humanos y hubiera ignorado la heroica labor de Roger Casement. 


Su trabajo es absolutamente loable y valiente, pues fue un hombre que se empeñó en descubrir ante el mundo los horrores cometidos contra los indígenas a pesar del sufrimiento que debió pasar al internarse en recónditos parajes de las selvas, asediado por enfermedades y sometido a lo escalofriante de ver a miles de personas sufriendo terroríficas torturas. Es inconcebible que él aún permanezca en el anonimato en los lugares a los que viajara para luchar por causas tan nobles y justas como el trato humanitario hacia los aborígenes."Perú tiene muchos habitantes pero pocos ciudadanos" le dijeron. Y parece que ese criterio sigue siendo aplicado hasta el día de hoy. 

"El Sueño del Celta" es un libro que todos estamos obligados a leer y si es posible, a releer. No porque lo escribió Vargas Llosa, no porque ganó el Premio Nobel, no porque está de moda: debemos hacerlo para no permitir que injusticias semejantes vuelvan a repetirse, para emular a su protagonista y trabajar por los derechos humanos y la igualdad, para no permitir que prejuicios falaces lleven al olvido la memoria del gran Roger Casement, pues probablemente si no fuera por él seguiríamos sumidos en la maldita y mortal esclavitud (que lamentablemente no es que haya terminado, sino que ha evolucionado). Sin Roger Casement, cómo sería el mundo? Consigue el libro y léelo de principio a fin.







jueves, 22 de diciembre de 2011

Érase una vez un rey que tenía una gran pulga...

Divertida canción de Mefistófeles en el "Fausto" de Goethe:



"Érase una vez un rey, que tenía una gran pulga, a quien amaba no menos que a su propio hijo. Llamó a su sastre; el sastre acudió. 'A ver, hazle un vestido al noble mozo, y tómale la medida para unos calzones'.

De seda y terciopelo quedó el bicho vestido; tenía cintas en el traje, en él llevaba también una cruz, y luego fue ministro y lucía una gran estrella. Entonces sus hermanos y hermanas llegaron a ser grandes personajes en la corte.

Y los caballeros y las damas de palacio hallábanse muy molestados, la reina y su azafata sentíanse picadas y mordidas sin atreverse a aplastar con la uña los bichos ni a sacudírselos a fuerza de rascar. Pero nosotros los aplastamos y ahogamos al punto cuando nos pica alguno."

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Muletas

El 11/11/11 mientras practicaba para el que sería mi primer recital de Ballet, sufrí una lesión. Cinco días después me enyesaron.  Fue difícil para mis endebles brazos soportar 54 kilos, apoyados en muletas mientras me balanceaba por la ciudad. Y estuve así durante tres largas semanas, que parecían interminables. No soy una heroína ni mucho menos, ni me considero una gran ballerina. El tiempo que estuve "inmovilizada" tuve la oportunidad de sufrir en carne propia lo que sufren a diario y durante toda su vida millones de personas, a quienes les falta una pierna, por ejemplo, y que sin quejarse van por la vida. Creo que Dios no permite que las personas sufran más de lo que pueden soportar. Mucha gente es muy indiferente y yo, que siendo joven he percibido lo difícil que puede ser vivir así, ya imagino el desdén con que serán tratados los ancianos o la gente  realmente muy pobre. Si bien mi lesión fue causada por falta de concentración y tener la mente en blanco, fue una experiencia sumamente valiosa. Ahora veo a los "discapacitados" con otros ojos, los admiro por su coraje de levantarse cada mañana para enfrentar al mundo. Y siento todas las ganas de ayudar a que estas personas puedan vivir mejor, porque se lo merecen. A veces es necesario para el ser humano pasar por una situación compleja para que surja en él el deseo de ayudar a sus semejantes.



NO ESTÁS DEPRIMIDO, ESTÁS DISTRAIDO - Facundo Cabral



No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla. 
Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos. 
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.

Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante a lo que quiero hacer; y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubistein interpretaba como nadie a Chopin a los 90. Sólo citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído; por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada.

Además la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo".

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho sino un deber porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un sólo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mando matar seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mäiller, Mozart, Chopin, Beethoven, Caraballo, Rembrandt, Velásquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas ... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.

Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruyan hay millones de caricias, que alimentan la vida.

Pocas cosas tan bellas he recibido como estas palabras, que me parecen salidas no sólo de una alma buena, pero sobre todo muy humana. Ojalá y lo disfrutes tanto como yo y ojalá y todos los practiquemos. ¡A vivir se ha dicho y menos quejas! ¿No crees?

martes, 20 de diciembre de 2011

Llueve

En la casa de mi abuelo llueve. Estar aquí es como vivir en un pedacito de campo en medio de un desquicio de ciudad, de la que siempre traté de huir y con la cual nunca me sentí identificada. Me propongo volver aquí cada que tenga vacaciones. Se siente bien ver la lluvia caer desde el amplio ventanal del comedor. Me quedaría eternamente mirando cómo las gotas de lluvia resbalan por las hojas, grandes y pequeñas, de todos colores, que hay en el jardín. Las flores lucen preciosas bañadas por el rocío. La tierra se ha llenado de charcos. Y me divierte tanto ver a los pajaritos guarecerse entre los árboles... un gorrión oculto en algún rincón canta, y me llena de emoción. Nunca dejaré de maravillarme ante la belleza increíble que hay en la naturaleza. y es que solo Dios lograría tanta perfección. Pequeña pichiusa, cómo quisiera que seas mi mascota! Pero sí lo eres: tu y todos los pajaritos que viven en el jardín, libres. Ustedes me dan energía y me hacen sentir más ganas de conocerlos, trabajar por cuidarlos e imitarlos, porque ustedes viven felices todos los días y transmiten una contagiante alegría. Y por qué cantan, pequeñines? Porque la vida es bella, haya lluvia o sol.


Merlín

Una vez más algo del libro "Tus zonas erróneas" del Dr. Wayne T. Dyer, extracto de Terence White tomado de "The Once and Future King":



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"Lo mejor para la tristeza", contestó Merlín, empezando a soplar y resoplar, "es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por los locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de las inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: aprender. Aprender porque se mueve el mundo y lo que hace que se mueva. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alinear, que nunca la torturará, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca soñará con lamentar, de la que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene. Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Entonces puedes aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Entonces después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, pues, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años aprendiendo a empezar a vencer a tu contrincante en esgrima, y después de eso, puedes empezar de nuevo con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra. "
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lunes, 19 de diciembre de 2011

Pequeña fábula

Durante años he visto en la biblioteca de mi abuelo un libro en particular, que por alguna extraña razón nunca toqué. "Tus zonas erróneas" del Dr. Wayne W. Dyer. Empecé a leerlo hace un par de días y encontré cosas muy valiosas, por ejemplo esta fábula de C. L. James, extraída de "On Happines":



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Un gato grande vio cómo un gatito pequeño trataba de pescarse la cola y le preguntó "Por qué tratas de pescarte la cola en esa forma?" El gatito dijo "He aprendido que lo mejor para un gato es la felicidad, y que la felicidad es mi cola. Y por eso la persigo y trato de pescármela; y cuando la pesque habré logrado la felicidad". El gato viejo le dijo: "Hijo mío yo también le he prestado atención a los problemas del universo, yo también he pensado que mi cola era la felicidad. Pero, me he dado cuenta que cuando la persigo se me escapa y cuando voy haciendo lo que tengo que hacer ella viene detrás mío por donde quiera que yo vaya.
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