sábado, 24 de diciembre de 2011

La Tregua de Navidad



24 de diciembre, 1914. Primera Guerra Mundial. En las trincheras de "la tierra de nadie" -Flandes- están por un lado soldados alemanes, y por el otro, soldados franceses e ingleses -o mejor dicho, escoceses. El Káiser había ordenado que sus soldados combatientes reciban raciones extra de pan, salchichas y también alcohol y árboles de navidad, que lucían iluminados en el frente alemán mientras sus soldados entonaban villancicos.

"Levantamos un pizarrón con 'Feliz Navidad' escrito. El enemigo también levantó uno igual. Dos de nuestros hombres arrojaron su equipo al suelo y saltaron para afuera de su parapeto con las manos sobre sus cabezas al mismo tiempo que dos de los alemanes hacían lo mismo; los dos nuestros caminaron para encontrarse con ellos. Se dieron las manos y entonces todos nosotros salimos de las trincheras y así también hicieron los alemanes."



Los soldados aliados decidieron acercarse a los alemanes, entonando "Noche de Paz". En respuesta, los alemanes agitaron banderas blancas y decidieron salir de sus trincheras. Compartieron los poco que tenían: licor, tabaco, chocolate. Y lo más importante es que se acompañaron en la soledad de estar lejos de sus hogares. Se mostraron entre sí fotografías de sus familias. Se celebró una misa y rezaron juntos el Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me falta. El día de Navidad tanto alemanes como aliados pudieron recuperar los cuerpos de sus compatriotas caídos en los frentes enemigos para darles sepultura. La unión entre los ambos bandos duró inclusive hasta después de Año Nuevo. 

"Todo ocurrió espontáneamente, en forma muy misteriosa. Un espíritu más fuerte que el de la guerra prevaleció aquella noche"

"Fabricaron algo parecido a una pelota y comenzamos a jugar, aunque la verdad es que no se puede hablar de partido porque de cada lado había por lo menos cincuenta soldados y nadie se encargó de contar los goles...". 

"Sabíamos perfectamente que aquella situación era irreal, ya que estábamos pasando las fiestas ¡con las mismas personas a las que íbamos a intentar matar al día siguiente!"

“Si la tregua se hubiera prolongado otra semana, habría sido muy difícil reiniciar la guerra”. Lástima que los altos mandos lo impidieran...

Personas que superaron el terror de estar frente a un enemigo monstruoso y atroz. Seres humanos que, a pesar de estar matándose unos a otros, hicieron un alto al fuego para darse un abrazo. Gente valiente y  sin igual, unida por una celebración maravillosa. Hombres de los que deberíamos aprender.


PD: Imperdible la cinta francesa de 2005 "Joyeux Noel" ("Feliz Navidad") sobre este increíble hecho histórico.

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